CARTA ABIERTA DE UNA PAREJA DE TRES…

A través de la siguiente historia personal, dos de mis pacientes quieren hacer partícipes a todos aquellos que estéis en una situación semejante, con el fin de que busquéis ayuda y podáis solventar vuestras desavenencias.

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A estos dos pacientes y con el fin de conservar su anonimato, los llamaremos ficticiamente Ana y Raúl. Esta pareja llevaba 15 años de relación cuando en sus vidas empezaron aparecer casi diariamente discusiones y problemas, su vida sentimental se deterioraba por ello y cada vez sus relaciones sexuales iban siendo más escasas; aunque Raúl quería seguir teniéndolas, Ana había perdido todo su deseo sexual. Ese motivo fue uno de los más decisivos para llevarlos a la consulta y empezar la terapia, pero también el detonante principal fue el amor que ambos procesan hacia su hijo de 3 años.

Cuando llegaron por primera vez a la consulta  Ana tenía 39 años y Raúl 42, los dos tenían trabajo estable en unos grandes almacenes muy conocidos, pero este trabajo absorbía gran parte de las horas del día, fines de semana incluidos; recuerdo que la primera frase que ambos me dijeron, fue  “nosotros nos queremos mucho y adoramos a nuestra hijo, pero no podemos seguir más tiempo así juntos, por eso necesitamos ayuda”…

Casi sin haber empezado la Terapia ya habían puesto sobre la mesa un posible problema en su relación, el tiempo y su hijo, como el que no podían disfrutar todo lo que deseaban hacer.

Ana en las primeras sesiones, me decía que todo su libido había desaparecido, que llegaba cansada a casa y en vez de descansar cuando llegaba, tenía más trabajo porque su marido no le apoyaba ni le escuchaba como ella necesitaba; “como voy a pensar en sexo, es lo último que me interesa”, todo esto a su vez, le hacía sentirse culpable, porque ella siempre había sido muy activa sexualmente.

Raúl, a su vez, me manifestaba que él también llegaba cansado, pero no por eso dejaba de sentir deseo sexual y, que eso su mujer no lo entendía…

Estaba claro que uno de los problemas de esta pareja era el componente sexual, pero no era ahí, donde radicaba su principal problema, La Comunicación…

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Raúl, consulta 4: “Nos hemos dado cuenta que el problema que tenemos no radica en nuestro deseo sexual, sino que hay otros factores que nos están llevando a ese punto… ya no hablamos, solo nos gritamos y terminamos por faltarnos el respeto y, encima nuestro hijo es muy pequeño y nos absorbe mucho y, menos mal que contamos con la ayuda de los abuelos, no quiero ni pensar cuando ya no estén”.

Las causas de esta inapetencia sexual se pueden deber a factores biológicos, psicológicos  o bien socioculturales, con lo que por general y en consecuencia, lo que afecta a un factor interfiere e influye en los otros dos.  De ahí que el abordaje sobre la actuación de dichos debe basarse en una perspectiva biopsicosocial, multidimensional e integradora.

La falta de deseo sexual persistente, provoca malestar intenso en la persona que lo padece, según datos analizados, esta disfunción sexual es mucho más frecuente en mujeres que en hombres, teniendo una incidencia aproximada de un 20% en mujeres menores de 45 años, y de un 40% en mayores de esta edad.

Entre los síntomas de esta disfunción destacan los siguientes:

  • Disminución de la propia iniciativa sexual.
  • Evitación de las propuestas de actividad erótica y sexual propuestas por la pareja.
  • Percepción de la casi ausencia de vida sexual.

Llegados a este punto de la Terapia, nuestra pareja se había dado cuenta que los problemas diarios, estaban llevando a Ana a una evitación de las relaciones sexuales, pero que no este motivo el punto de inflexión, sino que la falta de comunicación y los sentimientos de soledad que ella estaba experimentando, eran los que habían llevado a ese extremo.

Mi objetivo y por tanto el de ellos estaba claro: Recuperar su relación de pareja y tener una vida sexual plena.

Señalar que ambos estaban muy ilusionados, porque por fin se habían dado cuenta del verdadero problema; los dos tenían una gran predisposición, algo importantísimo en la terapia a la hora de la disolución de problemas.

Ana, consulta 6: “Tenemos que poner ya de nuestra parte antes de que sea demasiado tarde, no teníamos que haber esperado tanto en venir a terapia, quizás el pudor de contarle a un extraño mis problemas sexuales o de pareja, me hacían sentir como fracasada, por no poder solucionarlos yo misma, pero ahora me doy cuenta que ojalá lo hubiese hecho antes…” “si muchas parejas supieran esto, no pasarían por el calvario de las discusiones diarias…”.

Raúl, consulta 6:Yo pensaba que nuestra sexualidad funcionaba, pero ahora me doy cuenta que también fallábamos ahí, pues por ejemplo, siempre que teníamos un contacto sexual, para mí siempre tenía que terminar en penetración y de no ser así, me enfadaba mucho y se lo reprochaba…sin importarme los preliminares, o que simplemente Ana, estuviese cansada…mi meta era el orgasmo”.

Ana, consulta 6:Antes de tener a nuestro hijo pasábamos más tiempo los dos juntos, haciendo cosas de pareja, cenas, fiestas, pero desde que llegó nuestro hijo todo gira en torno a él, incluidas  nuestras conversaciones y, no me arrepiento, pero creo que por querer ser buenos padres, habíamos olvidado que somos una pareja”.

A lo largo de todas la Terapia, ambos tuvieron que poner mucho de su parte para reconducir su situación. Y ahora desde este blog, Ana anima a todas las parejas que se encuentren en una situación similar a que hablen, que vayan a un Sexólogo, que no sientan pudor en contar su problema, a que se tomen tiempo para sí mism@s, y que no olviden que padre y ser pareja son roles diferentes, y que ambos deben tener su parcela… “Ahora me doy cuenta que para ser madre, tu ve antes que ser pareja”.

En la actualidad, una de las demandas más frecuentes en las consultas de Psicología son los problemas de ansiedad y relaciones de pareja, si bien esta porcentaje está en aumento debido al desgaste de nuestros atareados día a día, la Terapia Psico-sexológica es efectiva en casi la totalidad de los casos que se cogen a tiempo y no ha existido un excesivo desgaste de pareja, además de que ambos miembros se involucren y quieran reconducir la solución.

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Nuestros amigos, Ana y Raúl, se marcaron unos objetivos, que con mi ayuda, llevaron a cabo:

  • Aceptación del problema y la búsqueda de novedades consensuadas con uno mismo y con la pareja.
  • Relajación y la meditación para disminuir el estrés o la ansiedad.
  • Potenciar la fantasía erótica y seducción entre la pareja.
  • Reconocer los deseos propios.
  • Comunicación en pareja.

Quiero dar mis más sinceras gracias a “Ana y a Raúl”, por su colaboración para la elaboración de este post y, por animar hablando en primera persona a todas las parejas a que hablen y vuelva a encontrar lo que un día tuvieron…

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